sábado, 31 de enero de 2009

BIBLIOGRAFÍA EN ESPAÑOL de H. GARDNER


(1987). Arte, Mente y Cerebro. Una aproximación Cognitiva a la Creatividad. Buenos Aires: Paidós. (Edición en inglés: 1982).

− (1988). La Nueva Ciencias de la Mente. Historia de la Revolución Cognitiva. Barcelona: Paidós. (Edición en inglés: 1985).

− (1992). Educación Artística y Desarrollo Humano. Barcelona: Paidós. (Edición en inglés: 1990).

− (1993). La Mente No Escolarizada. Cómo Piensan los Niños y Cómo Deberían Enseñar Las Escuelas. Barcelona: Paidós. (Edición en inglés: 1991).

− (1994). Estructuras de la Mente. La Teoría de las Inteligencias Múltiples. (Segunda edición aumentada). México D. F.: Fondo de Cultura Económica. (Edición en inglés: 1983)

− (1995). Inteligencias Múltiples. La Teoría en la Práctica. Barcelona: Paidós. (Edición en inglés: 1993).

− (1995 a). Mentes Creativas. Una Anatomía de la Creatividad Humana. Barcelona: Paidós. (Edición en inglés: 1993).

− (1998). Mentes Líderes. Una Anatomía del Liderazgo. (En colaboración con Emma Laskin). Barcelona: Paidós. (Edición en inglés: 1995).

− (1999). Mentes Extraordinarias. Cuatro Retratos Para Descubrir Nuestra Propia Excepcionalidad. Barcelona: Kairós. (Edición en inglés: 1997).

− (2000). La Educación de la Mente y el Conocimiento de las Disciplinas. Barcelona: Paidós. (Edición en inglés: 1999).

− (2001). La Inteligencia Reformulada. Las Inteligencias Múltiples en el Siglo XXI. Barcelona. Paidós. (Edición en inglés: 1999).

− (2002). Buen Trabajo. Cuando la Excelencia y la Ética Convergen. (En colaboración con Mihaly Csikszentmihalyi y William Damon). Barcelona: Paidós. (Edición en inglés: 2001).

− (2004). La Buena Opción. Cómo la Gente Joven Afronta los Dilemas Éticos en el Trabajo. (En colaboración con Wendy Fischman, Becca Solomon y Deborah Greensman). Barcelona: Paidós. (Edición en inglés: 2003).

− (2004). Mentes Flexibles. El Arte y la Ciencia de Saber Cambiar Nuestra Opinión y la de los Demás. Barcelona: Paidós. (Edición en inglés: 2004).

− (2005). Las Cinco Mentes del Futuro. Barcelona: Paidós. (Edición en inglés: 2005

LAS CINCO MENTES DEL FUTURO


LAS CINCO MENTES DEL FUTURO

Gardner propone cinco tipos de mente que debemos cultivar desde ahora, pero pensando en proyectarnos al futuro. En un libro reciente, titulado Las Cinco Mentes del Futuro, define diferentes formas de desarrollar la mente, y propone que cada una de ellas pase a ser un objetivo educativo:

− La Mente Disciplinada: La mente del futuro debe ser disciplinada en dos sentidos. En primer lugar, debe dominar las principales formas distintivas de pensar que ha creado el ser humano: la ciencia, la matemática y la tecnología; pero también el pensamiento filosófico, histórico, literario y artístico. En segundo lugar, debe dominar diversas maneras de ampliar la propia formación durante toda la vida, de una forma regular y sistemática.

− La Mente Sintética: La educación debe partir de las competencias básicas y las disciplinas tradicionales, pero aquí no termina su labor. La cantidad excesiva de información y conocimiento que encontramos cada día, exige capacidades para resumir con precisión; aptitudes para sintetizar de una forma productiva, de modo que la información y el conocimiento disponibles se vuelvan útiles. Este objetivo supone un pensamiento de carácter interdisciplinario; una forma de pensamiento poco comprendida, pero cada vez más importante.

− La Mente Creativa: En la actualidad, prácticamente todo lo que está sometido a reglas se ejecuta con gran rapidez y precisión, mediante el uso de tecnologías computacionales. Esta tendencia se hará cada vez más acentuada en el futuro, de modo que no podemos conformarnos con aprender conductas repetitivas y rutinarias. Cada vez más, las personas con mayor capacidad de adaptación y propuesta, serán aquellas que puedan ir más allá de la síntesis disciplinaria, a fin de descubrir nuevos fenómenos, nuevos problemas, nuevas preguntas, y nuevas soluciones.


− La Mente Respetuosa: Siempre ha sido deseable que las personas aprendan a aceptar y valorar la diferencia, de modo que puedan convivir con quienes son distintos. En la actualidad esto es más importante que nunca: si no podemos convivir con los demás, el planeta pronto quedará despoblado o se destruirá irremediablemente. Necesitamos una mente que valore y respete la diferencia.


− La Mente Ética: Es urgente evitar el riesgo de autodestrucción para nuestro planeta, pero también es necesario diseñar un mundo en el que realmente nos gustaría vivir; habitado por personas honradas, consideradas y constructivas, dispuestas a sacrificar sus propios intereses a favor de las necesidades y los deseos de la comunidad. El respeto se da entre las personas, la ética se ocupa de la forma de la sociedad. Debemos inspirar en los jóvenes el deseo de vivir en un mundo marcado por la integridad e idealmente guiado por el desinterés. Debemos educar personas para que estén dispuestas a responsabilizarse por lograr este objetivo.

Vivimos una época marcada en cierto modo por la hegemonía de la ciencia, la tecnología, la comunicación a escala mundial, y el contacto creciente entre distintas poblaciones. En este contexto, el proyecto de cultivar numerosas mentes, con las características mencionadas, ofrece un panorama con mayores oportunidades para avanzar. Las disciplinas, la síntesis y la creación se pueden aplicar a todo tipo de fines, incluidos aquellos que son dudosos desde el punto de vista moral. Por ello es importante entender que la mente respetuosa y la mente ética no son meros agregados de la formación, sino aspectos sustantivos, con el mismo nivel de importancia de las mentes anteriores. La gran tarea para el milenio que comienza, no consiste simplemente en identificar y afinar las distintas inteligencias y emplearlas eficazmente: “Debemos comprender cómo podemos combinar la inteligencia y la moralidad para crear un mundo en que queramos vivir. Después de todo, una sociedad dirigida por personas ‘inteligentes’ bien podría volar por los aires o acabar con todo el planeta” (2001: 15).

EL CAMBIO MENTAL ES POSIBLE


El cambio mental es una de las experiencias humanas menos estudiadas y hasta menos comprendidas. No obstante la importancia que tienen para la educación, los cambios significativos y concientes en la mentalidad de las personas, esta es un área en que domina una gran oscuridad. Para Gardner, una de las claves del cambio mental es la modificación de las representaciones en una persona, es decir, el cambio efectivo en la forma concreta en que percibe, codifica, retiene y recupera información (2004: 19). En una palabra, el cambio mental está íntimamente vinculado con el cambio de la conducta.
En su libro Mentes Flexibles, presenta siete palancas o factores responsables de promover o impedir el cambio mental. Estos factores, que pueden actuar juntos o por separado, en sentido positivo o negativo, para provocar o frustrar el cambio, son los siguientes:

1. Razón: El uso de la razón tiene un papel muy destacado en la formación de creencias, en particular entre personas cultas y educadas. Enfocar algo de manera racional supone identificar los factores pertinentes, apreciarlos en relación unos con otros, y alcanzar una conclusión coherente. La razón puede acudir a numerosos recursos, como el uso de la lógica, el empleo de analogías o la creación de taxonomías.


2. Investigación: El uso de la razón requiere de la recopilación de datos pertinentes. Las personas que tiene formación científica pueden proceder en forma ordenada y sistemática; pero en un sentido amplio la investigación sólo necesita dedicación y la identificación de unos casos significativos.


3. Resonancia: La razón y la investigación se refieren a los aspectos cognitivos de la mente, en tanto que la resonancia apunta a un componente afectivo. Puede ser una opinión, una idea o una perspectiva, lo fundamental es que resuenen en una persona como elementos que tienen sentido desde su posición, y lo empujen a mantener procesos de búsqueda.


4. Redescripciones Representacionales: Un cambio mental es posible, y se transforma en algo convincente, en la medida en que una persona lo puede representar de varias maneras diferentes; en particular si estas formas se apoyan mutuamente.


5. Recursos y Recompensas: La posibilidades de promover un cambio mental se encuentra al alcance de cualquier persona que tenga una mentalidad abierta. Sin embargo, el hecho de que se produzca un cambio mental a veces depende de la posibilidad de contar con determinados recursos. Desde una perspectiva psicológica, la provisión de recursos es un ejemplo de refuerzo positivo.


6. Sucesos del Mundo Real: Muchas veces determinados sucesos de la vida real que afectan a muchas personas, pueden ser estímulo o punto de partida para un cambio mental. Podemos citar guerras, huracanes, ataques terroristas, depresiones económicas, o bien, en un sentido más positivo, épocas de prosperidad, la aparición de tratamientos médicos o el ascenso al poder de un líder que abre nuevas perspectivas de desarrollo.

7. Resistencia: Los factores anteriores pueden en algún grado contribuir al cambio mental, sin embargo, existen también poderosos factores que se oponen al cambio, y que pueden llegar a representar obstáculos insalvables. Paradojalmente, si bien es fácil y natural que la mentalidad de una persona cambie continuamente durante los primeros años de vida, este proceso de cambio se hace progresivamente más difícil conforme avanza el tiempo.

Existen grandes probabilidades de producir cambios mentales significativos, especialmente cuando se dan los primeros seis factores en armonía, y las resistencias son relativamente débiles. A la inversa, cuando las resistencias son fuertes y los otros factores no empujan en la misma dirección, es improbable que el cambio mental se materialice.
El cambio mental es una tarea cada vez más urgente. Sin embargo, desgraciadamente, la educación es con frecuencia una preparación para el mundo del pasado, en lugar de ser una preparación para los posibles mundos del futuro. La educación es una empresa compleja y difícil, y no siempre se realiza a la altura de las necesidades actuales. Gardner afirma que las prácticas educativas actuales no funcionan debidamente, dado que no logran adaptarse a las condiciones de un mundo que se transforma en forma sustancial: “Intrínseca e inevitablemente, la educación es una cuestión de valores y objetivos humanos” (2005: 14).

NECESIDAD DE UNA EDUCACIÓN MULTIFACÉTICA


Howard Gardner otorga a la educación una gran importancia: sostiene que es un recurso insustituible para nuestro desarrollo. La vida de hace un siglo, para no hablar de la de hace dos milenios, era muy distinta a la de hoy; y ciertamente crecer en Asia o en África, es muy distinto de crecer en Europa o en Estados Unidos. Sin embargo, sostiene Gardner, el cerebro y la mente del ser humano no han cambiado durante milenios, simples instantes en la historia de la vida: “Básicamente somos iguales que los personajes que aparecen en la Biblia o en el teatro griego. Los logros más destacados del pasado, la filosofía de Sócrates, Platón y Aristóteles; los logros literarios de Sófocles, Esquilo y Eurípides, son el producto de las mentes más elevadas que puedan existir; y obsérvese que sólo he mencionado personas que vivieron en un minúsculo punto del globo: Atenas, unos siglos antes de Cristo” (2000: 277-78).
A pesar de los extraordinarios cambios de épocas recientes, seguimos siendo hermanos cognitivos y emocionales de los seres humanos que vivían en cuevas durante la Edad de Piedra. No obstante, las personas que aún viven con un retrazo considerable pueden hacer una transición exitosa; el ser humano posee una flexibilidad impresionante. Muchas personas, quizá la mayoría, pueden pasar de una cultura de tecnología sencilla, a otra dominada por máquinas que pueden alterar radicalmente nuestro sentido del tiempo, el espacio y las capacidades humanas. Cualesquiera que sean sus limitaciones, el cerebro y la mente se pueden adaptar a una asombrosa variedad de ecologías y normas culturales.
Esta es, en pocas palabras, la situación a la que se enfrentan los educadores del mundo entero. En cierto sentido todos los seres humanos poseen el mismo cerebro, la misma mente, el mismo cuerpo; toda la especie comparte ciertos programas, capacidades e incapacidades. Al mismo tiempo, como consecuencia de los caprichos de la historia y la geografía, los seres humanos nacen en condiciones extremadamente variables; y están sometidos a la influencia de normas y valores que también presentan una gran diversidad. Los educadores deben ser conscientes de estas limitaciones universales, a fin de educar a sus estudiantes para que puedan integrarse en su propia sociedad en un momento histórico concreto, y para que puedan transmitir sus principales prácticas a las generaciones posteriores.
Los enormes cambios actuales que afectan al planeta, complican todavía más esta tarea. Es preciso estar preparados para vivir una existencia cuyos contornos no se pueden prever, pero no carecemos de recursos. Las grandes visiones de mundo que pueden ayudarnos, se encuentran ya disponibles y se han acumulada a través de los siglos. Como apoyo en esta difícil aventura educativa, Gardner ha elegido tres antiguos fundamentos: lo que es verdadero o es falso, lo que es bello y lo que no lo es, y lo que es bueno y lo que es malo. Es importante que una cultura identifique las verdades, las bellezas y las virtudes que valora; y dedique esfuerzos para enseñarlas a sus niños y jóvenes. Una cultura debe reconocer que las virtudes siempre están en proceso de redefinición, y que esto obliga a cada persona a llegar a su propia síntesis.
Con todo, hay dos consideraciones que complican esta tarea. En primer lugar, la comprensión es muy difícil de lograr y los obstáculos para su consecución son enormes. En segundo lugar, cada persona posee su propia mentalidad y se representa la información y el conocimiento a su manera. Para que la educación del futuro tenga éxito para un mayor número de personas, debe reconocer y tener en cuenta algunas consideraciones: “Mi intención es hacer que las diferencias individuales se conviertan en aliadas de nuestra educación en lugar de ser obstáculo para ella. Si dedicamos tiempo a temas importantes, los podremos abordar mediante varias vías de acceso, podremos emplear diversas analogías e incluso podremos expresar las ideas fundamentales en varios lenguajes modelo. El resultado de una educación multifacética como ésta debe ser que los estudiantes comprendan estos temas de una manera más profunda o, por lo menos, un poco más sólida. Y también tendrán una noción del significado, de la sensación, de comprender temas trascendentales. Por lo menos, tendrán una noción de lo que es una mente disciplinada” (2000: 280).
Esta noción constituye un hito fundamental; a partir de aquí los estudiantes podrán aplicar su comprensión a otros asuntos y problemas de su propia cultura o de otras distintas. Al final, habiendo probado el dulce fruto de la comprensión, podrán sentirse motivados para seguir siendo buscadores de conocimiento, y quizás incluso creadores de conocimiento, durante el resto de sus vidas.

Los educadores y su aceptación de la Teoría de H. Gardner


Gardner ha declarado que cuando formuló por primera vez la teoría de las inteligencias múltiples, en el año 1983, encontró poca acogida entre sus compañeros de profesión: “Mi teoría gustó a unos cuantos psicólogos, desagradó a unos pocos más y la mayoría la ignoró” (1995: 14). Un rasgo llamativo de esta situación es que cuando ya se encontraba convencido de que su proposición estaba condenada al olvido, como tantas otras en la historia de la disciplina, inesperadamente comenzó a recibir una gran atención de los educadores: “Existía otro público con un auténtico interés por mis ideas: el público de los profesionales de la educación” (1995: 15).
Este episodio no es meramente anecdótico. Detrás de este hecho late una cuestión de carácter epistemológico que merece un comentario. La teoría no recibió en ningún momento una aprobación al interior de la disciplina en que se originó, ya sabemos que los miembros del ámbito la ignoraron. Ni siquiera fue debatida en forma amplia y rigurosa. Sin embargo, despertó un interés positivo en otro ámbito, y rápidamente comenzó a ser consumida y aplicada, lo que derivó en la aparición de nuevas prácticas pedagógicas e institucionales.
En términos simples, una teoría no consensuada en su disciplina de origen, es acogida en un sector profesional diferente, pasando a servir de fundamento para nuevas prácticas que revierten en modificaciones del propio perfil profesional. La teoría se legitima a través de la apropiación y del uso, y no mediante algún modelo de verificación científica. Se convierte en un hecho social con independencia de su exactitud científica. El mismo Gardner se ha anticipado a señalar muchas dudas sobre su teoría, así como algunas tareas científicas pendientes. Adicionalmente, es llamativo advertir que el mismo autor jamás consideró seriamente la posibilidad de que sus ideas impresionaran a los educadores: “Pensaba sobre todo en una contribución a mi propia disciplina de la psicología del desarrollo y, de manera más general, a las ciencias cognitivas y conductuales. Deseaba ampliar las nociones de inteligencia hasta incluir no sólo los resultados de las pruebas escritas sino también los descubrimientos acerca del cerebro y de la sensibilidad a las diversas culturas humanas. Aunque analicé las implicaciones educativas de la teoría en los capítulos finales del libro, mi enfoque no se dirigía al salón de clases” (1994: 9).
Estamos en presencia de un hecho social que ocurre a partir de una elección y se sostiene institucionalmente. En caso de que en un futuro próximo, surgiera evidencia razonable para dudar de los fundamentos sobre los que se construye esta teoría, eso no provocaría obligatoriamente una revisión de las prácticas pedagógicas ya instaladas.
El hecho es que la teoría recibió el respaldo de un sector profesional, con independencia de su carácter de formulación comprobada y aprobada. En ese carácter está ayudando a repensar viejos asuntos con una nueva mirada, y estimulando cambios significativos en un ámbito de crucial importancia para la sociedad, que deben ser juzgados conforme a la idea de sociedad que queremos lograr.
Otro punto interesante, es el uso del concepto de inteligencia para referirse a una amplia variedad de capacidades humanas. Desde luego nadie deja de reconocer la existencia de la creatividad en la música o en la plástica, las sorprendentes habilidades del cuerpo, el liderazgo o el trabajo en equipo, pero agrupar todo esto bajo la misma categoría es una decisión polémica. Preferentemente el concepto de inteligencia se ha reservado para cuestiones asociadas al lenguaje y los números. Otras capacidades humanas han sido nombradas como talento, habilidad, competencia, destreza o ingenio, entre otras expresiones, pero en ningún caso como inteligencia. Para Gardner el prerrequisito necesario de una teoría de la inteligencia, precisamente, es que abarque una gama razonablemente amplia y completa de las capacidades humanas presentes en distintas culturas.
Cada inteligencia expresa una capacidad que opera de acuerdo con sus propios procedimientos, sistemas y reglas, y tiene sus propias bases biológicas. Desde el punto de vista teórico, este es el referente clave para resolver sobre el estatus de inteligencia de una capacidad humana. En síntesis, inteligencia es un vocablo útil para designar una experiencia o un fenómeno, en ningún caso es una entidad tangible y mensurable. Surge como una opción conceptual. En el contexto de la interminable polémica sobre la naturaleza humana y la educación, siempre habrá espacio para nuevas propuestas, y lo que se postula con unos fundamentos podrá cuestionarse con otros igualmente legítimos. Lo central está aquí en la opción de elevar a la categoría de inteligencia un conjunto variado de capacidades. Inicialmente, Gardner contempló la posibilidad de hablar de facultades humanas, e incluso utilizar términos como dotes, talentos o habilidades. Finalmente, dice el autor, “opté por dar el atrevido paso de apropiarme de una palabra de la psicología y emplearla de nuevas maneras: naturalmente, esa palabra era inteligencia” (2001: 44).
Es innecesario insistir en que esta palabra nombra una característica positiva, y como pocas altamente valorada por muchas culturas. Con ello se ha establecido un principio de igualdad, que tiene como base el reconocimiento y aceptación de la diversidad. La teoría de las inteligencias múltiples no se relaciona exclusivamente con razonamientos, evidencias científicas, acopio de datos y reflexiones, también compromete valores. En particular, se encuentra en ella una concepción elevada de la diversidad humana.

LIDERAZGO


Gardner otorga una gran importancia al fenómeno de liderazgo, tal como se puede reconocer en su libro Mentes Líderes, escrito en colaboración con Emma Laskin. Conforme a su definición, líder es una persona que mediante la palabra y el ejemplo personal, influye de forma manifiesta en las conductas, pensamientos y sentimientos de otras personas; es una persona que cuenta y encarna una historia que un público amplio aprecia o quiere escuchar. Desde el punto de vista del carácter innovador de esas historias, existen tres tipos de líder: Líder Ordinario: es el más común, simplemente relata la historia tradicional de su grupo con la mayor eficacia posible. Líder Innovador: se define así porque recoge una historia que se encuentra latente en la comunidad y la presenta desde una perspectiva nueva o con un sesgo inédito. Líder Visionario: en este caso el líder no está satisfecho meramente con relatar una historia corriente o reactivar una historia del pasado, sino que crea una historia hasta entonces desconocida para la mayoría y obtiene éxito al trasmitirla a los demás.

La Mente Creativa


Gardner postula que inteligencia y creatividad no pueden comprenderse como fenómenos separados. Rompe así una dicotomía de larga presencia entre los especialistas de los fenómenos cognitivos. El primer paso consiste en reemplazar la pregunta convencional: ¿Qué es la creatividad?, por otra distinta que definitivamente cambia la dirección de la búsqueda: ¿Dónde está la creatividad? La primera todavía permite una respuesta más abstracta, sin contexto, en tanto que la segunda impone la obligación de una mirada más amplia, abarcadora y comprensiva. En el curso de este movimiento surge la siguiente propuesta: “Individuo creativo es la persona que resuelve problemas con regularidad, elabora productos o define cuestiones nuevas en un campo de un modo que al principio es considerado original, pero que al final llega a ser aceptado en un contexto cultural concreto” (1995 a: 53).
Gardner caracteriza la creatividad y la persona creativa del siguiente modo:

− La creatividad siempre implica una fuerte novedad inicial, que finalmente es aceptada en un ambiente determinado.


− La creatividad se define por la elaboración de nuevos productos o el planteamiento de nuevas preguntas o problemas.

− La creatividad es reconocida como tal sólo cuando finalmente es aceptada en una cultura concreta.


− Una persona suele ser creativa en un campo, y raramente llega ser creativa en muchos campos distintos.


− Una persona puede ser calificada de creativa, sólo cuando exhibe su capacidad creadora en forma consistente (1995 a).

Si la inteligencia es plural, lo es también la creatividad.
En su libro Mentes Creativas, Gardner formula un razonamiento apoyado en dos ejes que interactúan a lo largo de todas sus páginas. Por una parte la ya mencionada Teoría de las Inteligencias Múltiples, y por otra una aproximación conceptual a la creatividad que denomina Perspectiva Interactiva. En este segundo eje se reconocen tres niveles de análisis, que no pueden ser descuidados en una consideración de la creatividad: la persona con su propio perfil de capacidades y valores; el campo o disciplina en que trabaja con sus sistemas simbólicos característicos; y el ámbito circundante, con sus expertos, mentores, rivales y discípulos, que emite juicios sobre la validez y calidad tanto del propio individuo como de sus productos. Conforme a esta perspectiva, la creatividad no puede ser correctamente comprendida o interpretada situándose en forma exclusiva en alguno de estos niveles. Debe entenderse en todo momento como un proceso que resulta de una interacción, frecuentemente asincrónica, en la que participan los tres elementos: la persona, el campo y el ámbito.
Podemos preguntar porqué el libro se llama Mentes Creativas, dado que precisamente se intenta demostrar que la inteligencia y la creatividad no se alojan en la mente de forma exclusiva. La mayor parte de los libros de Gardner se titulan utilizando la palabra mente; pero en todos ellos se habla de personas, interacciones, sociedades y culturas. Una de las claves, entonces, para comprender su pensamiento, es reconocer la noción de mente como una metáfora amplia, a partir de la cual el autor intenta arrojar luz sobre la experiencia humana en su conjunto.
Así, no importa cuanta capacidad tenga una persona, no es posible decidir sobre el grado de su creatividad, sino se examina la manera como se apropia de un campo, transformándolo o incluso creando uno nuevo; y no se conocen las relaciones con su ámbito, sus tensiones y conflictos. Gardner concluye: “De este modo, la creatividad no reside en la cabeza (o mano) del artista, ni en el campo de prácticas, ni en el grupo de jueces: más bien ese fenómeno de la creatividad puede ser entendido sólo, o en cualquier caso más plenamente, como una variable de las interacciones entre estos tres nodos” (1995 a: 57).
El reconocimiento de una estructura interdisciplinaria para emprender estudios sobre la creatividad, se hace evidente en este enfoque.
Pero hay más, la estimulación y desarrollo de la creatividad tiene otros requerimientos. Dentro de las ciencias cognitivas, un ámbito de estudio centrado particularmente en la mente, ha existido una fuerte inclinación a presuponer que todas las personas tienen los mismos procesos mentales básicos. Por ejemplo, personajes como Leonardo da Vinci, Marie Curie o John Lennon, presumiblemente utilizaron a lo largo de sus vidas los mismos procesos de memoria, aprendizaje y comportamiento. Cualquier diferencia con ellos o entre ellos, se refiere a distinciones de grado, pero en ningún caso de clase.
Además, de acuerdo a Gardner, tampoco existe una línea divisoria absoluta que separe lo ordinario de lo extraordinario: todos somos seres humanos y podemos ser comprendidos y explicados con ayuda de las ciencias humanas. Gardner se pregunta: ¿Qué lecciones podemos aprender del estudio de personas notables? ¿Qué factores pueden promover un grado de creatividad o excelencia en nuestro mundo
contemporáneo? ¿Cómo podríamos aumentar la posibilidad de que la excelencia humana pudiera ser modificada para el bien común?
A partir de sus estudios, Gardner sugiere las siguientes líneas orientadoras:

− Las personas extraordinarias sobresalen en la medida en que reflexionan, a menudo explícitamente, sobre los acontecimientos de su propia vida, ya sean grandes o pequeños.


− Las personas extraordinarias se distinguen menos por sus impresionantes poderes, que por su capacidad para identificar sus cualidades y desarrollarlas a continuación.


− Las personas extraordinarias a menudo fracasan y, en ocasiones, de forma espectacular. Sin embargo, en lugar de darse por vencidas, aceptan el desafío de aprender de estos errores y convertir las derrotas en oportunidades (1999: 26).

Excelencia y ética: Buen trabajo


En el libro Buen Trabajo. Cuando la Excelencia y la Ética Convergen, Gardner, en colaboración con Mihaly Csikszentmihalyi y William Damon, intenta ampliar su comprensión de la creatividad, aportando un nuevo enfoque desde la perspectiva del trabajo.
En su origen estos autores, académicos de distintas universidades norteamericanas, simplemente querían intercambiar libremente sus ideas e interpretaciones, sin otro propósito que el placer de la reflexión y el contacto con el conocimiento; pero a medida que avanzaba el diálogo, llegaron, sin proponérselo, a la convicción de que la expresión creatividad humana, inicialmente satisfactoria para ellos, resultaba limitada. Así, transitaron a la expresión buen trabajo, y más adelante a buen trabajo en tiempos difíciles. La idea básica se refiere a un trabajo especializado, realizado conforme a estándares exigentes, pero que fundamentalmente tiene amplios beneficios para la sociedad.
La concepción central es que las personas que desempeñan un buen trabajo, poseen una destreza evidente en uno o más ámbitos profesionales, pero acompañada de una conciencia respecto a las responsabilidades y consecuencias de esa actividad. Se trata, por tanto, de personas que no sólo se limitan a buscar el dinero, la fama, o simplemente a seguir el camino más despejado y sin dificultades. Procuran, por el contrario, lograr una actuación responsable en lo referente a metas personales, familiares, organizacionales y sociales en general.
Los autores postulan que en circunstancias críticas, los profesionales serios deben considerar tres cuestiones básicas: la misión, esto es, las características definitorias de la profesión a la que se dedican; los estándares, las mejores prácticas establecidas de su profesión; y la identidad, relacionada con su integridad y sus valores personales. De este modo, cada profesional debe ser capaz de reconocer y formular la misión tradicional de su campo de acción, debe ser capaz de reconocer a los mejores trabajadores en ese campo, y ubicarse en esta trama desde su historia personal, proyectos y valores.
Existe considerable literatura sobre el tema de las profesiones, y no son pocos los debates y desencuentros entre especialistas, que alcanzan incluso a la misma definición de profesión. Al margen de ellos, los autores de este libro centran su atención en la relación que necesariamente se da entre un profesional y la comunidad. Poseer la condición profesional supone una negociación permanente entre la persona y la comunidad. Un profesional acepta proporcionar los servicios que necesita una comunidad, y ésta reconoce su mejor derecho a practicarla y admite la legitimidad de recibir una recompensar por ese esfuerzo. La relación entre los profesionales y el público al que se dirigen, se encuentra siempre en un delicado equilibrio: los profesionales aspiran cada vez a un mayor número de derechos y el público quiere mejores servicios. Con el tiempo, esta tensión puede dar lugar a una sinergia fértil o derivar en un conflicto. Según los autores, los ámbitos profesionales cambian y buscan nuevos balances como resultado de cuatro factores: herramientas, procedimientos e interpretaciones nuevas; valores culturales y creencias; entornos sociales cambiantes; y aportaciones de líderes creadores.

El mundo del trabajo y las Inteligencias múltiples


Gardner postula que los seres humanos son capaces de conocer y de aprender de ocho maneras diferentes: a través del lenguaje, del análisis abstracto, de la representación espacial, del pensamiento musical, del uso del cuerpo, de una comprensión de los demás y de nosotros mismos; y también mediante la elaboración de distinciones fundamentales. Se trata de distintas maneras de vivir y de estar en el mundo. Todos los hombres pueden presentar estas inteligencias, pero claramente en distinta intensidad; y con diferencias en la manera de recurrir a ellas y de combinarlas para llevar a cabo determinadas tareas, de modo que no es fácil reconocer su autonomía e independencia; pero
Sostiene que todas las personas normales tienen la capacidad de hacer preguntas y de buscar soluciones utilizando varias inteligencias; con sus formas características de procesar la información, y de dirigir las expectativas abiertas por los distintos tipos de problema.
El reconocimiento de esta diversidad hace más compleja la comprensión de la experiencia y el aprendizaje humanos. Afirma Gardner, “una persona que puede emplear conjuntamente varias inteligencias de una manera adecuada, tiene más probabilidades de ser sabia, porque hace que intervengan más facultades y factores en la ecuación” (2001: 141).
Esta teoría también representa un desafío para las empresas y las organizaciones en general. Gardner formula provisoriamente las siguientes preguntas dirigidas al mundo del trabajo:

− ¿Qué inteligencias son necesarias para unos puestos determinados, sobre todo si son nuevos?


− De las personas que ya trabajan en una empresa: ¿Cuáles poseen estas inteligencias? ¿Cuáles pueden adquirirlas con facilidad?


− ¿Quién puede trabajar bien con una persona que tiene un perfil de inteligencias determinado, y desempeña una función concreta?


− ¿Qué personas o tipos de personas pueden formar a otras para que adquieran nuevas capacidades?


− ¿En qué medida la diversidad es favorable, y un proyecto se beneficiará de distintas mezclas de persona? (2001: 197).

Es evidente que la cultura occidental ha valorado de preferencia las inteligencias lingüística y lógico - matemática: ¿Por qué dedicar entonces energía a estimular aquellas inteligencias en las cuales nuestra cultura no parece estar demasiado interesada? Esta es la respuesta de Gardner:

− Para dar mejores oportunidades y ampliar las posibilidades de atender adecuadamente a los niños que sistemáticamente fracasan en la escuela.


− Porque las distintas inteligencias no representan sólo contenidos, sino también formas de pensamiento que no es bueno desaprovechar.

− Porque la hegemonía de ciertas inteligencias ha bloqueado la oportunidad de hacer frente a la diversidad de tareas y desafíos que tienen los seres humanos (1994: 203).

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES


Este libro revolucionó la Psicología Evolutiva


Estamos acostumbrados a pensar en la inteligencia como una capacidad unitaria o como un factor general. En oposición a ese enfoque, Gardner propone la inteligencia como un fenómeno múltiple. Cada inteligencia es una capacidad situada y distribuida, que sólo puede ser apreciada en conexión con un contexto particular. Está en la mente, pero también en el cuerpo, en los medios y en el ambiente. Inicialmente la definió como una “capacidad de resolver problemas o de crear productos que sean valiosos en uno o más ambientes culturales” (1994: 10); pero más adelante, se refiere a ella como “un potencial biopsicológico para procesar información que se puede activar en un marco cultural para resolver problemas o crear productos que tienen valor para una cultura” (2001: 45). Las inteligencias son potenciales biológicos, que no pueden observarse en forma pura, dado que en la práctica se presentan actuando en conjunto, para resolver problemas y alcanzar fines definidos culturalmente: “La inteligencia o las inteligencias son siempre una interacción entre las tendencias biológicas y las oportunidades de aprendizaje que existen en la cultura” (1995: 233). Gardner formula su Teoría de las Inteligencias Múltiples reconociendo la existencia de inteligencias diferentes e independientes, que interactúan y se potencian recíprocamente. Inicialmente propuso la existencia de siete inteligencias (1994), pero posteriormente emprendió la tarea de considerar nuevas inteligencias, ampliando finalmente su lista a ocho. La existencia de una de ellas, sin embargo, no predice necesariamente la existencia de alguna de las otras.
Cada inteligencia se caracteriza brevemente del siguiente modo:


− Inteligencia Lingüística: Es la capacidad involucrada en la lectura y escritura, así como en el escuchar y hablar. Se refiere a la habilidad en el uso del lenguaje hablado y escrito. Comprende la sensibilidad para los sonidos y las palabras con sus matices de significado, su ritmo y sus pausas. Está relacionada con el potencial para estimular y persuadir por medio de la palabra. Corresponde a la inteligencia que puede tener un filósofo, un escritor, un poeta o un orador.


− Inteligencia Lógico-Matemática: Es la capacidad relacionada con el razonamiento abstracto, la computación numérica, la derivación de evidencias y la resolución de problemas lógicos. Involucra la capacidad de moverse con comodidad por el mundo de los números, hacer cálculos, prever riesgos, anticipar consecuencias y decidir inversiones. Corresponde a la inteligencia que podemos encontrar en un matemático, un físico, un ingeniero o un economista.


− Inteligencia Espacial: Es la capacidad para formar en la mente representaciones espaciales y operar con ellas con fines diversos. Permite enfrentar problemas de desplazamiento y orientación en el espacio, reconocer situaciones, escenarios o rostros. Permite crear modelos del entorno y efectuar transformaciones a partir de él, incluso en ausencia de los estímulos concretos. Podemos encontrar esta inteligencia en un navegante, un arquitecto, un piloto o un escultor.


− Inteligencia Musical: Es la capacidad para producir y apreciar el tono, ritmo y timbre de la música. Desde un punto de vista más general, involucra la capacidad de captar la estructura de las obras musicales, desde la interacción libre que caracteriza las improvisaciones del jazz, hasta el formato más definido de una sonata clásica. Se expresa en el canto, la ejecución de un instrumento, la composición, la dirección orquestal o la apreciación musical. Comprende la inteligencia de los compositores, intérpretes, directores o luthiers.


− Inteligencia Corporal: Es la capacidad para utilizar el propio cuerpo, ya sea total o parcialmente, en la solución de problemas, en la interpretación o en la creación de productos. Puede ser descrita como una inteligencia tecnológica, y todo indica que tuvo un papel fundamental en épocas pasadas, para construir albergues, defenderse de enemigos, y obtener y preparar alimentos. Implica controlar los movimientos corporales, manipular objetos y lograr efectos en el ambiente. Comprende la inteligencia propia de un artesano, un atleta, un mimo o un cirujano.


− Inteligencia Interpersonal: Es la capacidad para entender a los demás y actuar en situaciones sociales, para percibir y discriminar emociones, motivaciones o intenciones. Usamos esta inteligencia para diferenciar a las personas, para colaborar con ellas, orientarlas o bien manipularlas Está estrechamente asociada a los fenómenos interpersonales como la organización y el liderazgo. Esta inteligencia puede estar representada en un político, un profesor, un líder religioso o un vendedor.


− Inteligencia Intrapersonal: Es la capacidad para comprenderse a sí mismo, reconocer los estados subjetivos, las propias emociones y sentimientos, tener claridad sobre las razones que llevan a reaccionar de un modo u otro; y comportarse de una manera que resulte adecuada a las necesidades, metas y habilidades personales. Permite el acceso al mundo interior, para luego aprovechar y a la vez orientar la experiencia. Puede identificar objetivos, temores, resistencias, virtudes y defectos; y en determinadas circunstancias puede usar ese conocimiento para tomar ajustadamente decisiones significativas. En general, esta inteligencia satisface el viejo anhelo socrático del autoconocimiento, y puede estar bien representada en cualquier persona adulta y madura.

Inteligencia Naturalista: Es la capacidad de establecer distinciones trascendentales en el mundo natural y social, entre plantas, animales, personas, nubes, formaciones rocosas, etc. Permite reconocer y clasificar especies de la flora y la fauna. Ayuda a distinguir las especies del entorno que son valiosas o peligrosas, y a categorizar organismos nuevos o poco familiares. Favorece un amplio conocimiento del mundo viviente. Se encuentra en un biólogo, un antropólogo.

Howard Gardner


CITAS DE H. GARDNER

Citas
l La inteligencia, lo que consideramos acciones inteligentes, se modifica a lo largo de la historia. La inteligencia no es una sustancia en la cabeza como es el aceite en un tanque de aceite. Es una colección de potencialidades que se completan.
l Cada ser humano tiene una combinación única de inteligencia. Éste es el desafío educativo fundamental. Podemos ignorar estas diferencias y suponer que todas nuestras mentes son iguales. O podemos tomar las diferencias entre ellas.
l Una inteligencia es un potencial biopsicológico que no debe confundirse con un dominio del saber, que es una actividad socialmente construida.
l En la mayor parte de los países del mundo las escuelas se organizan de maneras uniformes. Se enseñan y evalúan las mismas materias de las mismas maneras, a todos los estudiantes por igual, porque parece justo poder tratar a todos los estudiantes como si fueran iguales. Ellos se apoyan en el supuesto equivocado de que todas las personas tienen el mismo tipo de mente. Pero yo creo que todas las personas tienen un tipo de mente distinto. Nadie gastaría dinero en un terapeuta que ignorara todo aquello que es específico de los individuos.
l En el futuro vamos a ser capaces de individualizar, de personalizar la educación tanto cuanto querramos.
l Es muy importante evaluar las inteligencias, pero los tests estandarizados no son la solución.
l El gran desafío, tanto para el docente como para el alumno, es encontrar ese equilibrio entre grado de desafío de una actividad y el grado de habilidad de la persona que la realiza.
l Quizás la amalgama de juventud y madurez es una característica identificable del genio científico creativo.
l Nuestras limitaciones no sólo posibilitan los primeros aprendizajes vitales, sino que también permiten ocasionales rupturas creativas.
l l El diseño de mi escuela ideal del futuro se basa en dos hipótesis: la primera es que no todo el mundo tiene los mismos intereses y capacidades; no todos aprendemos de la misma manera. La segunda hipótesis puede doler: es la de que en nuestros días nadie puede llegar a aprender todo lo que hay para aprender.
l Una escuela centrada en el individuo tendría que ser rica en la evaluación de las capacidades y de las tendencias individuales. Intentaría asociar individuos, no sólo con áreas curriculares, sino también con formas particulares de impartir esas materias.
l Conjuntamente con los especialistas evaluadores, la escuela del futuro deberá contar con el "gestor (broker) estudiante-curriculum". Su trabajo consistiría en ayudar a emparejar los perfiles de los estudiantes, sus objetivos e intereses, con contenidos curriculares concretos y determinados estilos de aprendizaje.
l El propósito de la educación es lograr que las personas quieran hacer lo que deben hacer.
- Citas extraídas del libro "Inteligencias Múltiples", de Howard Gardner -